sábado, 14 de agosto de 2010

Necesidad, Utilidad y Limitación del Partido Soberanista Puertorriqueño

Puerto Rico necesita un Partido Soberanista Puertorriqueño distinto y diferente al Partido Popular. La soberanía como alternativa de desarrollo político, económico, ético y social debe ser presentada al pueblo y promovida en forma clara y directa. Para eso se necesita el Partido Soberanista.

Esto no significa que el PPD deba desaparecer. Por el contrario. Una vez separados del PPD, el Partido Soberanista debe concentrarse en hacer lo que mejor debe hacer: promover y educar sobre la soberanía a corto, mediano y largo plazo. La batalla electoral, cuando menos en el 2012, se le debe dejar al PPD.

Organizado en este momento, el Partido Soberanista solo deberá presentar un pequeño y selecto grupo de candidatos a la legislatura, con el propósito de que salgan electos y a través de su labor ejemplar sirvan de carta de presentación soberanista ante el pueblo. El Partido Soberanista no deberá presentar candidatos a las alcaldías a menos que, en algún caso particular pueda contar con un candidato de tal categoría y apoyo en su pueblo que su elección sea certera.

A nivel de la Gobernación el Partido Soberanista no debe presentar candidato alguno. Por el contrario debe apoyar al candidato del Partido Popular, aportando asi a la meta colectiva de sacar al PNP de la Fortaleza. La historia demuestra que, con la honrosa excepción de Don Luis A Ferre, los candidatos del PNP a la Gobernación, de llegar a la misma, se convierten en una desgracia para el país.

Carlos Romero Barcelo fue el arquitecto intelectual del medio ambiente de confrontación y fanatismo que condujo a los asesinatos del Cerro Maravilla;  más tarde hizo todo lo que estuvo en sus manos para evitar que dichos eventos fuesen investigados debidamente. Desde entonces, sus expresiones y acciones egocéntricas y destempladas, dentro y fuera de su partido, lo han caracterizado  y convertido en una vergüenza nacional.

Pedro Rosello, entregó la sección 936 sin buscar nada a cambio, simple y llanamente porque la misma era un obstáculo para la estadidad. Esto destruyó nuestro medio ambiente industrial, comenzando con la manufactura de artefactos eléctricos y electrónicos, para más tarde extenderse al área de las farmacéuticas. Todavía estamos sufriendo las consecuencias de esa nefasta acción.

Ciertamente, dicho incentivo federal, la sección 936, tarde o temprano hubiese terminado, pero si en aquel momento se hubiese mantenido una fuerte oposición a su eliminación, el gobierno federal nos hubiese concedido algún beneficio alternativo o, mejor aun, mayor autonomía administrativa y/o poderes soberanos adicionales, para compensar por lo que nos estaban quitando. Pero como fue el mismo Gobierno de Puerto Rico, liderado por Pedro Rosello, el que pidió su eliminación, se la llevaron sin darnos nada a cambio.

Luis Fortuño, hasta ahora ha botado 30,000 empleados públicos, implantando una filosofía administrativa republicana de linea dura que fue la causante de la Recesión en Estados Unidos, y le ha dado un uso equivocado a los fondos de ayudo especial ante la Recesión enviados por la Administración Obama.

Estos fondos, debió haberlos usado para crear empleos en forma directa: Fincas agrícolas; Compañías de exportación; Construcción de lugares de atractivo turístico, como los Acuarios de San Juan y Ponce, y otros proyectos que generasen empleos y riqueza nacional. Mas adelante, cuando la economía mejorase se pudiera pensar en privatizarlos. Pero por ahora ese dinero se debió haber usado para crear empleos. No para repartirselo entre bonistas y aprovechaos del PNP.

En fin, estas tres personas; Romero, Rosello y Fortuño han demostrado que el PNP no debe ocupar la fortaleza: NUNCA MAS. Por tanto, es el deber patriótico de todo buen puertorriqueño evitar que eso ocurra. La única forma de evitar que eso ocurra es logrando que el candidato a la gobernación del PPD, sea quien sea, gane las próximas elecciones.

En la practica si el Partido Soberanista presentase un candidato a la Gobernación pondría a los soberanistas, no menos de 100,000 votantes, en el dilema de votar por el candidato a la Gobernación del PPD, pa' derrotar al PNP, o de votar por el candidato del Partido Soberanista para adelantar la causa soberanista.  De una u otra forma saldríamos perdiendo. Si los soberanistas escogieran votar por el candidato del PPD, el resultado seria una derrota para el soberanismo.  Si escogieran votar por el candidato soberanista, el resultado seria una derrota para el PPD y la continuación en el poder del Gobernador estadoista.

Obviamente que no todos los soberanistas votarían de la misma forma.  Es de esperarse que sus votos se dividirían entre el Partido Soberanista y el Partido Popular. Desgraciadamente esta división a nivel de la candidatura a la Gobernación serviría para garantizar la victoria del candidato del PNP.

La única forma de evitar esta desgracia es que el Partido Soberanista no presente candidato alguno a la Gobernación o Comisaria Residente; es decir la llamada papeleta estatal, y haga un compromiso público de apoyar los candidatos del Partido Popular a dichos puestos, aclarando que no estamos de acuerdo con todas sus posiciones pero que al votar por ellos estamos combatiendo un mal mucho peor; a saber, al PNP.

A nivel municipal y como regla general no debemos presentar candidatos; sino mas bien, apoyar aquellos candidatos que se hayan distinguido o se proyecten como buenos alcaldes. De esta forma no tendríamos que presentar un candidato en cada municipio, sino que solo apoyaríamos ese grupo selecto que, independientemente de su afiliación política, merezcan ese apoyo a nivel municipal.

Finalmente, nuestro esfuerzo electoral directo debe concentrarse en la rama legislativa, apoyando un grupo selecto de candidatos a la legislatura.  Personas con claras convicciones soberanistas, con una reputación intachable y que estén dispuestos a, y hagan un compromiso de, renunciar a los beneficios exagerados de que gozan los legisladores actuales.  Idealmente este grupo selecto de candidatos deberán ser miembros del Partido Soberanista, comprometidos con el ideal y los postulados de este partido; pero en casos especiales, pudieran ser candidatos del PPD o del PIP que por su trascendencia pública merezcan nuestro apoyo.

La estrategia no es postular candidatos pro-forma, para cumplir con un requisito, sino postular candidatos con una expectativa real de que saldran electos. Es vital que este grupo de candidatos salga electo para que con su labor legislativa den a conocer el Partido y el Ideal Soberanista ante el pueblo. Ellos serán nuestra carta de presentación.

No es realista pensar que un partido fundado en el 2010 pueda ganar las elecciones del 2012.  Soñar con eso es irreal. Enfocarnos en ese objetivo lo único que traerá sera una victoria segura del PNP.   Al enfocarnos, por el contrario, en un grupo selecto de candidatos a la rama legislativa, podremos presentar nuestras credenciales soberanistas ante el pueblo. Un grupo selecto de legisladores realizando una labor excelente, será nuestra carta de presentación, mediante la cual nos ganaremos el apoyo y la confianza del pueblo.  Habiendo alcanzado esta meta estaremos en mejor posición para fijar nuestra estrategia política para el 2016.

Si el Partido Popular gana las elecciones del 2012, nosotros, los soberanistas, estaremos en una mejor posición y tendremos una voz más poderosa e influyente para defender y promover la culminación o desarrollo soberanista del estatus político de Puerto Rico.

Si ganase el PNP, el Partido Popular no nos podrá acusar  de haber causado su derrota, puesto que nos separamos de ese partido, dejamos que ellos corriesen su campaña a su gusto, no le hicimos campaña en contra y, a nivel de la Gobernación le dimos nuestro voto. Si el Partido Popular se desvaneciere luego de una segunda derrota electoral, nuestro partido estará en mejor posición de emerger como una opción real para el futuro.  Pero para que eso sea así, debemos actuar de buena fe, con honestidad y con verticalidad, en el presente.

En este momento, para las elecciones del 2012, no debemos hacer una alianza tácita con el PNP y el PIP para destruir al PPD, como han hecho el PNP y el PIP en el pasado.  Por el contrario debemos hacer una alianza clara y abierta con el PPD, la sociedad civil, y todo aquel puertorriqueño que esté en contra de la presente Administración. Para esto necesitamos nuestra identidad partidista propia, dejar de actuar como un grupúsculo dentro del PPD, y comenzar a actuar como un movimiento político maduro, adulto, con su propia identidad, que está dispuesto a negociar en lo secundario, pero manteniéndose firma en lo fundamental.

La solución final al dilema del estatus político de Puerto Rico y nuestra relación política con la Unión Estadounidense tiene que fundamentarse en el reconocimiento público y oficial, por parte de la Unión Estadounidense y la Comunidad Internacional de Nuestra Identidad y Soberania Nacional Puertorriqueña. Somos una nación, queremos ser una nación soberana.  Queremos mantener una relación de amistad y colaboración con la Unión Estadounidense, pero esa relación tiene que fundamentarse en el reconocimiento oficial de Nuestra Soberania Nacional. Si no es así, pues entonces debemos separarnos de la Unión; que más adelante vive gente, y la comunidad internacional estará más que dispuesta a recibirnos y aceptarnos como un pueblo independiente, libre y soberano.

Exhorto, pues, a los soberanistas a que formemos nuestro propio partido, el Partido Soberanista Puertorriqueño, pero que este partido no postule candidato alguno a la gobernación en las próximas elecciones, sino que haga una campaña institucional en contra del candidato del PNP, sea quien sea, bajo el entendimiento histórico de que el PNP Nunca Más debe llegar a la fortaleza.

Tuvieron su oportunidad y la calaron en grande, en tres distintas ocasiones. Nunca más deben llegar allí. Su fanatismo ideológico y falta de orgullo patrio los inhabilita para ocupar el cargo. Cada vez que llegan lo que hacen es tratar de destruir al país para que de sus ruinas, y ante la destrucción de nuestra esencia nacional, nos veamos obligados a mendigar la Estadidad. La Estadidad, si fuese a llegar, no se puede pedir de rodillas, ni muerto de hambre. Hay que construir la nación, el estado, la economía puertorriqueña, primero, para entonces poder enfrentar un cambio en la realidad política, sea este hacia la estadidad, como aspiran ellos, o hacia un desarrollo y crecimiento soberano, como aspiramos nosotros.

Fundemos pues, el Partido Soberanista, escojamos y postulemos a nuestros mejores candidatos a la legislatura nacional, trabajemos duro para llevar el mensaje educativo, soberanista al pueblo...

Pero en estas próximas elecciones nuestro deber patriótico es votar por el candidato a la gobernación del PPD, sea quien sea, para sacar al PNP de la Fortaleza. Que así nos ayude Dios.
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