Thursday, October 10, 2013

What Puerto Rico needs from Washington... is not a bail out

Some people has compared the situation of Puerto Rico with that of Greece vis a vis the European Union, or the city of Detroit, in the State of Michigan, in the United States.


The situations are not similar. Within the US Political System, Puerto Rico is not a mere  city or territory under stress but another NATION subordinated to the Will and whims of Congress. That is colonialism of the worst kind. That is the source of the problem. What Puerto Rico needs is more sovereignty in order to have the tools needed to develop its own solution to its own difficulties. What we need, in Puerto Rico, is not more federal welfare, but more sovereignty.


Someone might say that integration into the Union via Federal Statehood would be the answer.  That will certainly bring in more money, a.k.a. more welfare funds. Yet Statehood was not made for places like Puerto Rico.  Sociologically, Historically Puerto Rico is a Nation, and not just a Latin or Caribbean nation. But a a transcendental nation whose spiritual roots go all the way back to the middle east.


Normal nations are born thru a historical process and derived their identity from that historical/sociological process.  A transcendental nation has an added characteristic: its identity is not based on the past but in the future, in a sense of  purpose or destiny that brings and keeps us together as a LIVING SENTIENT BEING.


A conventional nation may die and fade away if  her historical/sociological reality changes.  A transcendental nation will only pass away once its destiny or purpose is fulfilled.


Statehood would certainly bring a big historical/sociological change to Puerto Rico.  But will not change the transcendental purpose.  And that purpose lies outside of  the United States, as a nation among free nations and not as a State bound into an indivisible Union.


To integrate Puerto Rico as the 51st State of the Union would be like swallowing a big, hard, sharp, pointed diamond, covered with milk chocolate. The United States has a big enough throat to do that. But once inside the sweat chocolate will melt away and the sharp diamond will just keep going toward the exit. Eventually it will get out and the rain will wash way any blood and feces that might have stuck to it.


So, facing the present COLONIAL crisis what Puerto Rico and the United States need to do is to design and implement a careful step by step program to guide PR toward National Sovereignty, a.k.a. Independence. That is in the best interest of BOTH nations.


The Colonial Status Quo is unstable; its economic model has come to an end. A move toward Statehood would be suicidal, for the USA not for PR; and to sell us, as a territorial possession  to China or Germany would be unthinkable?!?! That would be like selling your backyard to the competition.


So come on, Uncle Sam. Do the sensible thing. You don't have the right to go around the world policing far away nations,  but you do have the OBLIGATION to bring this shameful IMPERIALISTIC/colonial relationship to an end. You were the ones who invaded PR: uninvited, in 1898; imposed American Citizenship upon Puerto Ricans unilaterally in 1917, persecuted and jailed Pedro Albizu Campos the greatest nationalistic leader PR has ever had and then force Luis Munoz Marin, another pro-independence leader, to support and promote the present status.  Then in 1952, you told the Puerto Rican people and the United Nations that you will promptly respond to any request of political development from PR. You have never done so.  On the contrary thru the mechanism of the federal court you have undermined the fragile autonomy of the Commonwealth of PR reducing the Political Status of the Island to a colonial condition far worse than in 1952. So, for once,Uncle Sam, do the right thing.


What Puerto Rico needs from Washington is not a financial bail out but a open and official recognition of  Puerto Rico's NATIONAL identity and need for National Sovereignty... before it becomes toooo late for both of our nations...  to mend our relationship.

Thursday, April 11, 2013

El Elefante Invisible Deambulando en Washington

En su análisis de la realidad política de Puerto Rico y en la búsqueda de una solución a la misma, los funcionarios electos del gobierno federal; tanto el Presidente como los congresistas, insisten en negarse a ver, reconocer y aceptar el elemento mas importante, trascendente y potencialmente destructivo de la misma. No quieren ver, reconocer y aceptar al elefante, mas que un elefante, un Mamut gigante, vivito y coleando, que se desplaza por sus aposentos.

Ese elefante es el HECHO de que Puerto Rico no es meramente un territorio poblado por ciudadanos o nacionales estadounidenses. Puerto Rico es mucho mas que eso: Puerto Rico es un ser colectivo con plena conciencia propia; es decir una NACIÓN. Puerto Rico aun no es una NACIÓN soberana; en ese sentido, de ser un estado soberano, Puerto Rico aun no es una NACIÓN... soberana. Pero en el sentido sociológico, histórico y transcendental, Puerto Rico es y ha sido una nación durante los últimos 150 años, cuando menos.

Estados Unidos es una federación de estados que comparten una misma nacionalidad: La nacionalidad estadounidense. En este sentido Estados Unidos es a la vez una federación de estados y una nación homogénea. La introducción de un estado federal que a la misma vez sea una nación en si mismo rompería ese esquema, rompería esa estabilidad nacional de la federación entera.

Más aun, Puerto Rico es una nación transcendental. La mayoría de las naciones no son naciones transcendentales. Son solo naciones sociológica, histórica o políticamente hablando. Las naciones surgen de un proceso histórico-sociológico donde, con el pasar del tiempo, surge una comunidad extendiéndose sobre un territorio especifico; comunidad que comparte un idioma, una cultura, una delimitación geográfica y una historia común. Esto les lleva a desarrollar un sentido unitario de identidad nacional. Puerto Rico es todo eso pero tiene algo mas.

La identidad nacional de Puerto Rico no se basa en el pasado:  historia, geografía, cultura; tampoco se basa en el idioma común. La identidad nacional de Puerto Rico se basa en un sentido de origen mítico-religioso y destino profético. Puerto Rico es, o mejor dicho se ve a si mismo como, la encarnación de un propósito transcendental, divino, y como tal solo dejara de ser cuando ese propósito sea absolutamente realizado. Este sentido mítico-religioso se refleja en nuestro himno nacional y en muchas de las poesías, cánticos y narrativas que manifiestan lo más elevado de nuestro espíritu nacional, literario.

¿Recuerdan UNA PLEGARIA MAS, de Tito Auger, y la forma  solemne en que la juventud de entonces la cantaba? Un cántico donde se empieza retando a Dios en forma aparentemente irrespetuosa, total para pedirle solo una cosa: La fuerza para ponerse de pie, romper esta jaula de miedo, y levantarse ante el mundo como un faro de luz, una fuente de inspiración, aun sabiendo que la consecuencia inevitable de eso sera la muerte. Ese es el espíritu mesiánico encarnado en el pueblo de Puerto Rico. Ese es nuestro espíritu nacional.

Nuestro propósito colectivo, nuestra razón de ser, es levantarnos como faro de luz ante la injusticia y la falsedad, y pagar el precio por hacerlo. Ante esta determinación, ante este espíritu nacional no hay poder imperial que valga. Somos un mesías, al estilo de Isaias 53, determinado en llegar a Jerusalen: somos una encarnación mesiánica;  no para reinar, sino para proclamar un reino, tal y como  lo demostró el Maestro de Nazaret.

Una nación fundada sobre esta base no puede ser destruida o asimilada por otra. Tratar de hacerlo es futilidad. Tratar de incorporarnos a otra nación, como estado o unidad regional de la misma, solo creará un conflicto permanente entre ambas naciones. Total, al final y a la postre cumpliremos nuestro destino, nuestro propósito colectivo.

Ojala y la Nación, la Federación, la Unión, El Imperio estadounidense, sus oficiales electos y su gobierno permanente (el poder detrás del trono; los que realmente mandan en Washington) puedan entender esto, y tomen la acción correcta. Y esa acción no es otra que apoyar una transición ordenada de Puerto Rico del régimen colonial actual a una Independencia plena: a corto, mediano o largo plazo. Cualquier otra cosa es esconder la cabeza en la arena, negarse a ver al elefante deambulando en la sala de baile, y arriesgarse a cucarlo indebidamente.