domingo, 12 de septiembre de 2010

Nueva Estrategia Soberanista: Dandole Continuidad al Legado De Mari Bras

La lucha por alcanzar la plena soberanía de nuestra patria continua. Con la partida del patriota Juan Mari Bras estamos llamados a fijar estrategias y metas en nuestra lucha que le den continuidad a su esfuerzo. Estas estrategias deben ser variadas, con grupos específicos enfocándose en tareas especificas. Cada cual haciendo lo suyo, pero sin menoscabar el esfuerzo de otros y, hasta donde se pueda, armonizando nuestros esfuerzos para lograr el máximo impacto.

Dándole Continuidad al Legado de don Juan

Juan Mari Bras trabajo en el campo internacional, en la prensa,en la fundación de organizaciones soberanistas y en el campo jurídico.  Empecemos por este último.  El experimento que hizo don Juan Mari Bras al renunciar a la ciudadanía estadounidense demostró varias cosas: por un lado quedo claro que existe un grupo de patriotas que, a manera de primicias, están dispuestos a renunciar la ciudadanía estadounidense y continuar viviendo única y exclusivamente como ciudadanos puertorriqueños.  Por otro lado también quedo meridianamente claro que no existe un mecanismo legal que nos permita renunciar a dicha ciudadanía y que dicha renuncia sea aceptada por el régimen federal.  Esto tiene que cambiar.

Exigir un Mecanismo Para Renunciar la Ciudadanía Estadounidense

Estados Unidos invadió y ocupó a Puerto Rico mediante un acto de fuerza militar/imperialista.  Unos veinte años después nos impusieron la ciudadanía estadounidense. En aquel entonces, sin embargo, dejaron una pequeña hendija al permitir que algunos ciudadanos de ascendencia directa española optaran por no aceptar dicha ciudadanía.  Ahora, casi un siglo después, nos encontramos con que aunque somos patriotas puertorriqueños que no nos sentimos ser americanos y que no queremos ostentar la ciudadanía creada por el régimen federal, no se nos acepta que renunciemos a la misma.  Esto es y debe ser consignado como una crasa violación de nuestros derechos naturales.

Algunos Americanos Tampoco la Quieren, pero la Estadidad se las Impone

Aun en los Estados Unidos Continentales existen estadounidenses que consideran que la ciudadanía americana que fue creada por el régimen federal a raíz de la Guerra Secesionista del Sur (popularmente conocida como la Guerra Civil), es una imposición artificial del Régimen federal y ellos quisieran poder renunciar a la misma y quedarse con su ciudadanía natural, como ciudadanos bona fide de sus respectivos estados.  En su caso, sin embargo, el régimen federal alega que eso es un área ocupada por el gobierno federal y que ellos, al ser residentes natales de un Estado de la Unión tienen que regirse por las normas establecidas por el Gobierno Central/Federal; las cuales han sido validadas por la incorporación de sus respectivos estados a la Unión Estadounidense.

No Somos ni Queremos ser Parte de

El caso de Puerto Rico aunque tiene algunos elementos en común, tiene unas diferencias bien marcadas.  Puerto Rico no es un estado de la Unión. Puerto Rico es otro país, otra nación, el el sentido histórico/sociológico del término.  Puerto Rico advino a ser una jurisdicción bajo la soberanía de Estados Unidos gracias a un acto de agresión militar, en un conflicto del cual Puerto Rico no era originalmente parte, pero que fue extendido porque los Estados Unidos querían ocupar nuestra patria para fines de extender su poder imperial en esta región.  Unos veinte años después, nos impusieron la ciudadanía estadounidense, pero en el proceso también aclararon que Puerto Rico estaba bajo la soberanía de, le pertenecía ha, pero no era parte integral de los Estados Unidos.

Siendo pues que no somos parte integral de la Unión, y que fuimos puestos bajo la soberanía federal mediante un acto de guerra, debemos y podemos reclamar nuestro derecho a renunciar la ciudadanía federal sin necesidad de salir de Puerto Rico, como pretenden las autoridades federales.  Ellos alegan que para que nuestra renuncia a la ciudadanía federal sea aceptada debemos salir de la jurisdicción estadounidense de Puerto Rico, mudarnos al exilio en un tercer país, solicitar entonces la ciudadanía de ese país y renunciar la americana.  Esto seria el proceso normal para un ciudadano de los Estados Federales.  Pero en nuestro caso eso no debe aplicar.  Dado que estamos bajo la soberanía americana, pero no somos parte de la Unión estadounidense; es decir, somos otro país sometido al poder imperial estadounidense, el negarnos el derecho a renunciar la ciudadanía federal, el negarnos el derecho a ostentar única y exclusivamente nuestra ciudadanía natural puertorriqueña es un claro acto de violación de nuestros derechos naturales.  Debemos exigir ante los Estados Unidos y ante el mundo que se nos reconozca nuestro derecho a renunciar la ciudadanía federal y a ostentar única y exclusivamente la ciudadanía puertorriqueña.

Llevar Nuestro Reclamo al Pueblo, al Congreso y a las Cortes Estadounidenses

Este reclamo lo debemos llevar al pueblo, al Congreso y a los tribunales estadounidenses.  Obviamente que toda ciudadanía incluye la protección de los derechos naturales del ciudadano y de algunos derechos y privilegios adicionales que se derivan del compromiso de lealtad al estado, en este caso representado por el régimen federal.  Seria ilógico pensar que una persona que ha renunciado a la ciudadanía federal aspire a ocupar un puesto en el Congreso, a votar en las elecciones federales o estatales en cualquiera de los cincuenta estados, a ostentar un pasaporte estadounidense o a pertenecer a las fuerzas armadas, incluyendo en nuestro caso la Guardia Nacional, de la Unión.  Junto a nuestro reclamo de que se establezca un mecanismo claro para que podamos renunciar a la ciudadanía estadounidense y que ese reclamo sea aceptado por el Gobierno Federal, debemos estar dispuestos a renunciar a estos y otros derechos políticos y sociales garantizados por la constitución federal.

Aquellos derechos, sin embargo, que son considerados derechos   naturales de todo ser humano no importa donde viva, y aquellos derechos específicos que están avalados por la constitución de Puerto Rico, esos derechos debemos exigir que se nos reconozcan y se nos honren.

Naturalmente que, en el proceso de definir, reclamar y negociar ese mecanismo mediante el cual lograremos nuestro sueño de quitarnos el carimbo de la ciudadanía federal estadounidense, ese gobierno buscará restringir un máximo de nuestros derechos, ante lo cual nosotros debemos luchar por mantener, y que se nos reconozcan, nuestros derechos naturales y nuestros derechos constitucionales como puertorriqueños.

Actuemos pues, como patriotas, y definamos, en términos éticos, morales y legales, cuales son los derechos a los cuales habremos de renunciar y cuales serán las obligaciones que habremos de asumir al renunciar a la ciudadania federal y exigir que se nos reconozca nuestro derecho a vivir en nuestra patria ostentando única y exclusivamente nuestra ciudadanía puertorriqueña.  Esto debemos hacerlo ya.  Aclaremos este asunto y definamos la estrategia mediante la cual acudiremos al pueblo estadounidense (la Internet es un medio excelente para hacer esto; y en este caso, claro está, tendremos que hacerlo en forma bilingüe, con páginas y artículos traducidos al ingles para que el John Doe estadounidense pueda entenderlos) al Congreso Federal, (y en esto Guitierrez, Nydia Velazquez y otros Congresistas Puertorriqueños nos pueden ayudar) y a las Cortes Federales a exigir nuestros derechos.

También debemos llevar nuestro reclamo al foro Internacional

La comunidad internacional no debe quedar fuera de este reclamo.  Podemos ir a las Naciones Unidas a que nos provean de algún documento que nos sirva en lugar de un pasaporte formal, cuando sea necesario viajar a otros países.

El Experimento de Don Juan debe ser continuado

Esta batalla debemos darla.  El experimento que realizó don Juan debe ser completado y expandido.  Este es el próximo paso, pero no es un fin en si mismo.  Una vez obtengamos ese mecanismo para renunciar la ciudadanía federal, debemos hacer un análisis introspectivo, todos y cada uno de nosotros, para decidir si en nuestros casos particulares, es conveniente para la patria que renunciemos inmediatamente a la ciudadanía federal y nos auto-impongamos las limitaciones que conllevara el vivir en un territorio bajo jurisdicción federal, sin ostentar la dichosa ciudadanía estadounidense.  Aquellos que honestamente lleguemos a la conclusión de que podemos hacerlo, debemos ser los primeros que utilicemos ese mecanismo para renunciar oficialmente a dicha ciudadanía.

Apoyo Masivo al Primer Grupo que Alcance el Objetivo

Un grupo selecto de patriotas que estaremos dispuestos a vivir sin el carimbo, sin la cadena, sin la ignominia de ostentar una ciudadanía que no queremos. Este grupo seremos ejemplo y luz al pueblo.  Nuestro deber patriótico será vivir exitosamente al servicio a la patria, para demostrarle al resto del país que SÍ SE PUEDE vivir sin la bendita ciudadanía del imperio; que eso no es necesario para ser feliz y exitoso en la vida.  Y el resto de nosotros, los que por una u otra razón no podamos renunciarla inmediatamente, tendremos el deber patriótico de apoyar a estos pioneros para que tengan el éxito y la calidad de vida que le haga ver a nuestro pueblo que la ciudadanía federal no es necesaria.

En la medida en que este grupo sea exitoso y pueda reclamar y disfrutar de sus derechos ciudadanos en base, única y exclusivamente, a su ciudadanía puertorriqueña, en esa misma medida nuestro pueblo aprenderá a valerse por si mismo y a detestar el yugo, el carimbo, de una ciudadanía ajena a nuestra realidad histórico-nacional.

Usando la Prensa Interactiva del Siglo XXI

En cuanto a la prensa y a nuestra función en la misma, debemos entender y dominar plenamente los nuevos medios masivos de comunicación que tenemos a nuestro alcance sin olvidar la importancia de la prensa tradicional.  Es esencial que acaparemos la Internet.  La misma es un medio ideal no solo para llevar el mensaje corto e inmediato, sino también para diseminar nuestros trabajos ideológicos más completos y abarcadores. Por un lado debemos utilizar al máximo los medios sociales de comunicación inmediata como bien hicieron los jóvenes universitarios en la reciente huelga.  Y por otro lado debemos crear un repositorio de nuestra cultura, nuestra literatura y nuestra ideología.

Archivo Digitalizado

Se puede, por ejemplo, digitalizar toda, y repito toda, nuestra literatura nacional.  Los libros más recientes, claro está, tendrán unas restricciones para beneficio de sus autores, pero aun ellos deben entender que la necesidad patriótica de dar a conocer nuestra literatura e ideas, reclama que dichas obras estén accesibles en la Internet. Fácilmente se puede prohibir la reproducción y distribución, de aquellas obras cuyos autores así lo estimen necesario. Pero al hacerlas disponibles en un portal de Internet, aquellos que las quieran leer y coleccionar en forma impresa, bien podrán ordenarlas directamente por la Internet, o bien comprarlas en su librería favorita.

Esto, claro está, solo debe aplicar a las obras más recientes.  Las Obras Completas de Hostos, de Alejandro Tapia y Rivera, de Nemesio Canales, de Betances, etc. etc.; ese material debe estar disponible sin restricciones a través de la Internet. Demos a conocer y hagamos que llegue a estar disponible la totalidad de nuestra literatura nacional. Eso es necesario.  Y que no digan que no hay recursos. La labor técnica, la puede hacer un grupo bien escogido de jóvenes, y no tan jóvenes, a un costo mínimo y enteramente  gratis.  Lo que se necesita es la voluntad y el apoyo económico para cubrir los gastos de obtener el espacio en-linea, de crear los Sitios en la Red, y de darle el mantenimiento y seguimiento que websites como estos requieren.

Otro proyecto similar que debe realizarse es crear un archivo digital comenzando con Claridad e incluyendo posteriormente todos los periódicos publicados en Puerto Rico desde la época colonial española hasta nuestros días.  Este archivo digital de libre acceso servirá para documentar nuestra historia y hacerla disponible a las futuras generaciones y a la diaspora que esta y estará cada día mas ávida de conocer sus raíces históricas.

Usando el Software Libre y la red de Voluntarios

Obviamente esto requirira tiempo y esfuerzo. Y si fuesemos a pagar ese tiempo y esfuerzo en su totalidad el costo seria exorbitante. La solucion a esta dificultad  está en reunir un grupo de voluntarios que donen su tiempo y que de gratis o por una compensación  monetaria mínima realicen esta labor. Alejendonos, asi mismo, del software propietario con sus carísimas licencias de uso, y abrasando el software libre (aka Linux, FreeBSD, y aplicaciones que utilicen la licencia GPL, la de BSD o alguna otra de tipo libre) los gastos se pueden reducir de forma dramática.  Por supuesto que esto no se logrará en un día, requerirá un esfuerzo continuo donde un grupo de voluntarios sea  reemplazado por otro, y por otro, para darle permanencia y continuidad al proyecto.

La Internet nos ofrece la oportunidad de hacer todo esto, pero nos toca a nosotros hacerlo. Y esto sin olvidarnos de los medios tradicionales de comunicación escrita.  Tenemos a Claridad.  Un bastión importantisimo.  Debemos fortalecerlo.  Debemos entender que es un deber patriótico subscribirse a Claridad.  Todo soberanista, desde el más Popular hasta el más Pipiolo debe subscribirse a Claridad, para poder así potenciar económicamente a este rotativo para la gran labor que tiene por delante.


Son Muchos los que Han Usado y Aun Usan la Propaganda Escrita

Hoy escuchaba a un pastor adventista hablar por la radio.  Me llamó la atención que acababa de recibir un vagón lleno de material religioso propagandístico. Estaba haciendo un llamado a todo aquel que quisiera usar este material para propagar la fe adventista a que se comunicara con él para coordinar la distribución del mismo.  Así mismo los Testigos de Yehova, se especializan en la distribución casa por casa de revistas y tratados confeccionados en enormes cantidades usando papel periódico.  El evangelista pentecostal Yiye Avila en sus años de mayor impacto en Puerto Rico y Latinoamericana imprimía y distribuía gratuitamente toneladas de material propagandístico.

En el otro extremo ideológico el mismo Hitler, entendía la importancia de la distribución masiva de literatura ideológica.  Su libro, Mi Lucha, se distribuyo por millones y millones, aparte de revistas, panfletos, etc. etc. etc.

Desde el extremo religioso hasta el extremo político imperialista, todos aquellos que han tenido éxito reconocen la importancia de la distribución masiva de literatura ideológica.  Ya tenemos a Claridad. Transformemoslo ahora en el medio para producir cantidades masivas de material propagandistico,  para llenar con el mensaje soberanista a todo el país. Específicamente propongo que cuatro veces al año se realice una tirada gratuita y masiva de Claridad, dirigida no al lector regular de Claridad, no al soberanista educado en su visión ideológica, no al patriota, sino al público en general, donde se exponga  y argumente en una forma clara, científica y completa el ideario soberanista.

Claridad Gratis, Sobre 100,000 copias cuatro veces al Año

La tirada inicial debiera ser de no menos de 100,000 copias, a más tardar en enero del 2011. Y repetir la misma, en abril, julio y octubre de ese año. Hasta donde nos sea posible, el número de ejemplares se debe ampliar con cada tirada, con la meta de que llegue un ejemplar de la misma a cada hogar puertorriqueño. Esto va a costar dinero.  Alguno de nosotros no tenemos el dinero pero sí el tiempo para hacer la labor.  Otros, sin embargo, sí tienen el dinero, literalmente pudriéndose en Wall Street y bancos extranjeros. Es tiempo ya de que lo pongan al servicio del ideal patriótico.

Más aun, tenemos la diaspora.  La cual debemos reclutar e inspirar para que se comprometan con la labor patriótica.

Grupo Editorial Patria Libre

En cuanto a grupos e instituciones ideológicas. Necesitamos un grupo específico que se dedique a crear material ideológico.  Desde libros de texto, libros en formato popular, panfletos, tratados, hojas sueltas, en fin todo tipo de material ideológico que se realice con un claro entendimiento de lo que es la propaganda, pero que a la misma vez tenga la rigurosidad y la profundidad ideológica requerida.  La idea es que los argumentos que se presentan en una hoja suelta o un tratado de 500 palabras, sean desarrollados en forma más amplia y profunda en panfletos, libros de formato popular y libros de texto del más alto nivel académico.

De nada nos vale saturar a Puerto Rico de material escrito si los argumentos contenidos o promovidos en dicho material son tan irrisorios que cualquiera puede refutarlos fácilmente. El material propagandístico para que sea efectivo tiene que ser armonioso, para que así pueda crear en la mente del lector y del pueblo una imagen clara de lo que es la soberanía y de como nosotros, los puertorriqueños, podemos ser un país feliz y exitoso bajo la misma.

Para esto es que necesitamos este grupo de intelectuales, ideólogos y expertos en propaganda.  Para diseñar y generar este material propagandístico. Recordando siempre que no estamos hablando de propaganda partidista, diseñada con fines electorales. No estamos hablando de una campaña de tres, cuatro o seis meses con el fin de ganar, o causar la derrota de algún adversario en, una elecciones.  Estamos hablando de educar a todo un pueblo, modificar progresivamente la forma de pensar de todo un país, formar toda una nueva generación que conozca y ame la soberanía nacional.  Esto no se logra en un día, ni en un mes, ni en un año.  Esto tomara, cuando menos una década de esfuerzo continuo.

A Diez Años del Triunfo

Estamos hablando de un esfuerzo educativo continuo.  Estamos hablando de millones de ejemplares de Claridad, de cientos de miles de libros.  De Millones y millones de panfletos, tratados y hojas sueltas.  De miles de conferencias o mitines de esquina de calle.  De miles y miles de horas de radio y de televisión.  De cientos de sitios web.  De un archivo digital que incluya miles de libros, la colección completa de Claridad, los discursos de Albizu, originales o reproducidos artísticamente.  De la vida de Betances, de Albizu, de Lolita, de Mari Bras, de Hostos... recreada para ser presentada en centros comunales a lo largo y ancho del país.  De un esfuerzo titánico para recrear la patria.

El dinero para financiar este esfuerzo está... en las cuentas de banco, en las inversiones en Wall Street, en los lujos exagerados de algunos patriotas, en los recursos más limitados pero más numerosos de la diaspora.  En lo que cada uno de nosotros podamos aportar. El dinero está.  Lo que hace falta es fijarnos la meta y desarrollar el plan.  Por mucho tiempo nos hemos limitado a reaccionar al día a día. Ha llegado la hora de planificar y tomar la ofensiva.  Basta ya de actos simbólicos y quejidos aislados. Actuemos con contundencia.  Creemos un plan estratégico basado en la propaganda ideológica masiva para transformar la forma de pensar y de sentir del país. Un plan a diez años.

La tentación es a hacer algún esfuerzo un tanto superficial por un poco de tiempo, y luego echarnos a un lado, desanimados porque alegadamente el pueblo no ha respondido al llamado. Notemos el ejemplo de la Iglesia Evangelica/Pentecostal, en nuestros días su presencia y su influencia en nuestra sociedad es innegable.  Pero ellos no comenzaron ayer.  Comenzaron a finales del siglo 19. Allá para los 1890s.   Cien años más tarde han llegado a tener  a un alto grado de influencia social y política.  Nosotros no tenemos tanto tiempo. Por eso tenemos que predicar nuestro mensaje soberanista con máyor intensidad y continuidad.

Diez años es un tiempo razonable.  No para que lo cojamos con calma. En términos históricos diez años es poco tiempo. Pero si trabajamos con toda nuestra intensidad, en diez años o menos habremos transformado la forma de pensar y de sentir de nuestro pueblo. Ciertamente hay factores externos que pueden adelantar nuestra labor. Pero aun cuando fuesen adversos, diez años es tiempo suficiente para adelantar muchísimo.  Y si los vientos externos soplan a nuestro favor la victoria pudiera llegar mucho antes.

De una u otra forma, para que la Soberanía, llegue cuando llegue, sea exitosa, tenemos que convencer al pueblo de que la  soberanía es buena y necesaria.  Bajo la misma tendremos nuestro presente y nuestro futuro en nuestras manos y dependerá de nosotros y de nuestro esfuerzo el éxito que alcancemos.

Fijémonos pues diez años para renovar nuestro entendimiento colectivo.  Diez años para enamorarnos nuevamente de nuestra patria.  Diez años para decirle un adiós colectivo al carimbo de la ciudadanía federal y el mito de la unión permanente que la misma conlleva.  Diez años para alcanzar el triunfo.  Diez años para ganarnos, con nuestro trabajo, la soberanía que anhelamos.
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